jueves, octubre 09, 2008

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Vísteme como una muñeca y quítame los andrajos con tu disposición de amar. Calla las voces con un cantíco que sólo puedan percibir mis oídos; mis oídos habidos de tu lengua, que se ha hecho vírgen con el paso de horas fundidas en días de ausencia. Llámame con el pensamiento y haz de mí cuánto permita mi existir, sin que deje la esencia que amamos; y písame fuerte un pie para que salte de nuevo, para que alcance esa boca que siendo tan alto llevas puesta muy arriba. Amame como yo te he amado sin recelos, hasta hoy permaneces intacto en el cosmos de mi esperanza. Te dedico la fe que me queda en ojos tristes y sonrisa eterna.

2 comentarios:

Fátima dijo...

A mi no me gustan las muñecas.



Ya terminaste tu libro?
Para llevarte el mio.
::)

Jané dijo...

De hecho lo termino esta noche, si quieres te veo en el msn y nos vemos el domingo en el café para embriagar el pulso con lattes.

Y no os preocupeis que este era otro tipo de muñeca, un beso :)