viernes, junio 20, 2008

Por si acaso, un decir.

(obviamente todo viva)

Pensé en cortarle el cuello y hacerle tiras a lo largo. Amarrarle unos hilos que pueda jalar lentamente para ver su carne y luego no, luego sí, luego no, luego sí, luego ¡ay! arrancarle una sin querer.

Un peinado, sí. Siempre quise ser estilista. Le haría rapo de las cejas a la mitad del cráneo para abrir la parte de arriba y colocar unas lindas flores amarillas de plástico.

Imagino que sus ojos deben ser lindos, porque según entendí son negros. Le caería bien uno cosido, y el otro se lo arranco y se lo coso en el cerrado. La cuenca vacía es atractiva para poner carbonsitos prendidos, palomitas que quizá le hicieran temblar mientras le introduzco agua mineral con vidrios por la nariz.

Su boca, esa boca que pretende rozar lo que no es suyo debe aprender a respetar. Como no tendría más hilo para cosérsela le haría finos cortes con hoja de papel donde fácilmente cabe una taza de vinagre con limón. Para sellar un fierro prendido con el mandamiento, "no desearás a la pareja de tu prójimo".

¡Ni un paso más! que con un par de “lindos pies” puedo alimentar a diez niños que gustan de carne fresca. Entiéndase que tendría que freír sus pies en un cazo dorado para que los comieran mientras termino el peinado.


Con su sexo y sus uñas ni me meto, hay un Dios que todo lo ve.

3 comentarios:

Epiphania dijo...

Uhm... intenta menos violencia. Aunque prefiero la modalidad de escribir, desahogar y olvidar. No me funcionan los celos tradicionales, que weba.

Escribe un post de bombones rosas y revistas de moda.

Sardina dijo...

pinche Epiphania, se quedó acá arribota, con la onda Candy Candy en los ochentas.

Yo sé que es tu alter ego, Janeth, a mí no me engañas.

Jané dijo...

jajjajaa "JANETH"...

será?

te mando besitos vieja! :D