sábado, agosto 09, 2014

Piyamada



Cuando tenía nueve, diez años, invitaba a mis amigas a dormir.  Éramos cuatro: Fabiola, Cristina, Liliana y Janeth. Sacábamos un altero de sarapes del clóset y los extendíamos en la estancia con muchos cojines y almohadas. Cada una se encargaba de llevar juegos de mesa y rentábamos  películas de terror en el Video Centro que estaba a cuatro casas de la mía. En la tiendita de enseguida (del Video Centro) le comprábamos chucherías a Doña Carmelita. Yo escogía Tin larín con nueces o almendras, y cooperábamos para comprar chamoys, palomitas, gomitas y unos jugos triangulares que podías llenar de aire después de terminarlo y ¡paf! reventarlo con un pisotón.  Fabiola era mi mejor amiga pero nunca se lo dije ni a ella ni a Cristina porque temía alejarla. Las cuatro éramos muy unidas.


No hay comentarios.: