lunes, junio 01, 2009



Mi segundo día con máquina de escribir se siente exactamente igual al primero. Una luz negra germina entre pequeñísimos pistilos ubicados en el corazón del armazón oxidado, y conforme amontono letras, el timbre con voz aguda anuncia nuestra siguiente parada: punto y aparte.


La puerta se dividió intempestivamente en signo de admiración abierto, sin cerradura, sin término fin se acabó la tristeza o alegría de nuestra frase interna. Apenas estuve frente a ella fue como navaja sobre pescuezo traidor, se deslizó limpia, eficiente, derramando sólo el ruido necesario por los suelos. Adentro el local estaba oscuro, pero en el periódico decía abrimos de cinco antes meridiano a siete pasado meridiano, así que seguí delante hasta sentir algo pisando mi sombra, sus dos manos peludas me tomaron por la cintura baja, me sentaron sobre una silla rodadora y cuando menos pensé estaba de manos-boca saboreando mermelada frente al precipicio: sí, frente al precipicio, barranco abarrotado con máquinas de escribir gigantescas, barranco signo de interrogación que abre y cierra donde no logro mirar: vértigo hostil: cuerpo de lodo.


¿Qué necesita? El eco venía de todas partes. Uu u una máquina de escribir. Sí ya veo, huele a monitor. Noo, no, yo no uso comp.. ¡Silencio! Mi cerebro percibía luces viniendo y desviniendo, provocando mareos que acercaban el fondo hasta mis ojos. Máquinas de escribir. Tenemos injustamente lo que usted necesita, sólo debe brincar. El mareo aumenta con sudor frío que me hela los labios y hace temblar mi estómago a la garganta a la punta de la lengua a cuando mano peluda me vuelve para atrás. Pero no se deje caer, que saltar y dejarse caer no es lo mismo, dijo la vocezota. Dé ja te caer… Las máquinas desfilaban en perfecta procesión, entre espacios sonoros, comas brillantes y versos leídos con excelente dicción. Estar allá abajo tragándome un punto y coma. ¡Señorita! Le advierto: quien salta puede encontrar su punto final. Pavadas, si el sueño más grande es hallar ese chignado punto final que te haga sentir que tuviste principio y clímax. Hemos perdido bastantes. Y en eso mientras el eco era eso, eco, miro cómo un punto se va abriendo, ocupa un insignificante espacio, debe ser el mío, está donde no cabe letra o número alguno, se queda viéndome fijo desde la hoja donde se refugia entre dos tenues líneas verdiazules, su espesura se clava en mí al grado de hacerme olvidar los mareos, su parpadeo me recuerda el nombre que yo había prometido nunca pronunciar. Él esta aquí, oculto tras ese punto regordete. Sentí fundirse un respiro dentro, ahora no hay na die, sólo ese punto negro desdoblándose en momentos, amenazando con saltar sobre mi rostro para llenarlo de tinta negra. Es apenas perceptible, tipografía sensible, delgada, rápida pero innegable, altanera, pedante. Un punto, un pinche punto donde nace el silencio exterior y el ruido mortal interno. Es punto que te pone de cielo al revés porque es un punto de pinche final abierto que no entiendo. ¿Y la voz? El local comenzó a cerrarse sobre mí, entero, desapareciendo lo ajeno y dándome injustamente lo que necesito. Si yo estaba segura de merecer algo más, dos puntos de esos que anuncian párrafos elementales, descripción a colores, nuevas temporadas y formas, quizá hasta un tercer punto de continuación perpetua, tercera realidad, no paralelidad absurda, ni siquiera punto y coma, horrible a la vista, punto y coma, detención media detención que no indica fin, sólo descanso, o coma, por qué no, habiendo tantos tantos signos ¡Señorita! Pinche puto punto final abierto… Es suyo. Pues que sea mío no siginifica que lo quiera o me lo deba llevar. Pasará tarde o temprano, mejor de una vez. No. Y que me levanto y mientras deseo quitármelo de los ojos mis pies se enredan en nada y caigo y no salté pero tampoco me dejé caer porque no tenía la intención. El eco es voz cuando se le encuentra inicio, y dijo que se han perdido muchos, y comprendo a qué se refería. Permaneceré varada un tiempo en el barranco, pero eso sí con mi punto final, definitivamente, muy muy muy aparte : soy un sobreviviente

5 comentarios:

káfe dijo...

Remember, remember: let it snow let it snow :D

Van dijo...

Crei que la gripe de porky te había alcanzado, no que me ibas a agregar a otra cuenta ?

magnolia dijo...

Jane: los pinchis putos de puta madre con ombligo dudoso, bola de pelos escupidos por un gato, un rayon de more más en la serigrafía, esos PUNTOS finales deben de ser en negrita, pá que sea de verdá el final, que no sigan jodiendo, lastimando el alma, confundiendo y robando la locura.

La amo con amor!

Media Verónica dijo...

káfe: ¿Y luego qué? ¿A trotar con los pies quemados? Si te sales tú también sí, además ando comprando mi rivo dotación pa ponerme armadura de caballero del zodiaco.

Van: y creíste que sería tan fácil... pero ahorita veo, igual la escribí mal o te bloquié.

magnolia: peleadora favorita al ring...

Media Verónica dijo...

y en la otra esquina...