lunes, julio 23, 2007

Can you see them?
Ahí están, vomitando flores en mi pared.




Petunias, Adelfas, Alcatraces, Clavelinas… no quiero especular qué pasará si Rubino comienza a guacarear naranjos. Los olores son bruscos, pringosos, entran por nariz, piel, y se quedan, no salen. Ademàs ahora resulta que me culpan a mí de su existencia y de su permanencia en la casa. Yo no los traje, ellos solitos se arremolinaron junto a la ventana hasta que la dejé abierta y entonces entraron de a uno en uno. Vomitan, se alzan, dan unas marometotas y de vez en vez un refinado eructo frutal.
Hace dos semanas compré veinte kilos de frambuesa, los puse en el patio, dice mi madre que eso los atrajo. Si hubieras llorado, si hubieras pensado uvas en lugar de frambuesas, pero quién se preocupa ya de pensar? Yo detesto salar el piso, y las uvas me sacan ronchas verdes. Además son amigables, corteses y algunos hasta bien parecidos, son veinte, quince, dos, tres, juegan a cosas que no sé, ya no quiero verles ni escucharles ni sentir sus putrefactas fragancias, ¿cómo correrlos? ¿detergente? ¿pimienta? ¿chocolate? ¿prozac? ellos son más que eso, son más que existencia, de esa que nunca me deja en paz.

3 comentarios:

pez dijo...

Da una fiesta aburrida, invita a mucha gente pretenciosa (de tu escuelita, no vas a batallar para encontrarlos) y seguro tus bichitos moriran de aburrimiento.
JA
Los bichos te saludan

Epiphania dijo...

jajajajja, ciertìzimo¡! ;)

capitan dijo...

Con un cactus.