Bajo los senos de la espantosa tierra dios-la-perra se ha marchado… Termino de citar a Artaud y reconozco un dolor álgido en mi pecho, los lugares comunes sí duelen. El dolor. No me preguntes por qué cuando sé de dónde y desconozco cómo vendrá a sumergirme la luz oscura. El vacío puede colmarse e incluso desbordarse, pero jamás destruirse. Conciencia mujer, conciencia humana, conciencias que me impiden pensar en el origen o motivo de algún yo. De donde haya venido no existo.domingo, mayo 03, 2009
Bajo los senos de la espantosa tierra dios-la-perra se ha marchado… Termino de citar a Artaud y reconozco un dolor álgido en mi pecho, los lugares comunes sí duelen. El dolor. No me preguntes por qué cuando sé de dónde y desconozco cómo vendrá a sumergirme la luz oscura. El vacío puede colmarse e incluso desbordarse, pero jamás destruirse. Conciencia mujer, conciencia humana, conciencias que me impiden pensar en el origen o motivo de algún yo. De donde haya venido no existo.sábado, mayo 02, 2009
viernes, mayo 01, 2009
viernes, abril 17, 2009
domingo, abril 12, 2009
jueves, abril 09, 2009
Llevo una tristeza de muerte en el alma
Jesucristo
Pensaba mole y arroz para el aniversario de la niña, queso, ate de membrillo, manteles bordados con tonos naranjas. Pensaba tener tres mujeres que fueran dándole a las tortillas mientras los invitados comían entre vasos de horchata, tequila y brandy. Pensaba chilaquiles picosos al amanecer. Pensaba y ya veía a Doña Chefina alabando mi atención, agitando su abanico sobre esos dos enormes pechos que parecen saltarle del escote negro, guarda luto desde hace veinte años, en el vestido pues, todos saben de sus buenas cogederas con el carnicero de la Reforma y Quinta. Pensaba usar mi vestido azul rey, el cabello recogido en chongo y medias negras. Pensaba festejar en el rancho Las Gaviotas, decirle a Chepa del postre, capirotada con coco, nuez, pasas, chispas de colores y un poquito de miel. Pensaba desempolvar la talavera de mi madre o los platones de barro, aún con la visita segura de Don Eustacio, viejo mañoso, cada fiesta se lleva nomás un recuerdito niña Julieta, muy despechadito se guarda un salero un cenicero o un servilletero, amante de lo ajeno viejo cabrón, jamás se inmuta, la última vez se llevó el retrato de papel maché que hizo Raulito en la escuela y cuando fui a su casa me pidió sin la más mínima inhibición que consiguiera la parejita para tener a sus dos hijos, que en paz descansen, envueltos entre colores alegres. Pensaba a mi marido vestido con la camisa colorada, inflando globos y chismes al lado del compadre José, el año pasado Andrés se nos puso morado con la primera bolsa de veinte y Chayito pasó la tarde chillando nomás de pensar que se le pudo haber ido tan joven. Ah pero ni hablar de Nacho, ese sí es rete bueno pa´ soplar y soplar, hasta parece que está haciendo chamacos, tan bonitos, María, Evangelina, Jorgito, Regino, Pascual, Xochitl y los cuatitos. Pensaba en ellos, en el aniversario de tres años de la niña, pensaba en Renato cantándome de cerquita alguna de Agustín Lara con esos ojos de borrego enamorado que me seducen len ti ti to y luego pensaba otra vez en los niños, corriendo con algún pajarillo entre las manos, persiguiendo al perro, con rodillas raspadas, pensaba, sentía el calor del rancho entrándome por la nariz, llenándome los abrazos que me faltaron de mi madre. Olor a hierba, música de viento, pensaba mis pies sobre la tierra prieta y pude imaginar clarito un huisache enorme que se alza como quien sabe está dentro de su territorio, a lo lejos la presa llena y pensaba pensaba, pero la verdad es que al oír el último llamado para abordar el camión directo a Cholula dejé de pensar, se me fueron el alboroto y el festejo en un suspiro. Cuando sólo quedan pensares no queda más que correr hacia lo real, dar rumbo a lo más lejos posible donde sólo existan nuevas tristezas y sonrisas de todas, donde no haya ni vergüenzas ni más pinches llantos ni decepciones ni muertos ni él, ni días largos donde uno se la pasa pensando puras realidades que no existen.
viernes, abril 03, 2009
viernes, marzo 27, 2009
reverenciando la obvia sucesión del tiempo.
Sola, con ojos de perro
desperté lamiendo banquetas
rasguñando basureros, besando múltiples
pupilas vacías de mí.
por tradición, sola
jueves, marzo 19, 2009
Dicen que estoy tocada, pero tumbarlo de un sartenazo fue puro buen tino de no quería aunque igual te lo merecías y ya qué. Mire doc no estoy mal de nerviosismos, si lo noquié con el traste mientras tragaba frijoles puercos fue porque compró leche Lala. El cabrón sabe cuánto se me hincha la panza, sabe lo mal que me pone esa puta leche y de todos modos siempre termina trayéndola. Al principio iba y la cambiaba pero verdá de dios que salgo jodidísima del puesto de quesadillas. Yo le digo amablemente, Pancho por favor te encargo que no compres Lala, me suelta las tripas. Y es cuestión de cinco minutos pa´ verlo cojeando de regreso con las bolsas transparentes donde alcanzo a ver la Lala. Me ignora con los taponsotes bien puestos, es adrede, si viera que clarito lo imagino frente al refri del súper pensando entre Zaragoza Vaquita, Alpura y mejor le llevo Lala pa´ ver si así adelgaza la pendeja. Si ya sé, no soy talla cinco desde hace diez años, soy múltiplos de cinco tirándole ya al cien ¡pero el cabrón tiene la culpa! No puede quejarse si no me lleva una ensaladita cuando me la paso todo el día en el mercado. Si no engordas por tragar, engordas nomás de puro oler el cazo de las quesadillas y me cae doc que por la nariz también crece la panza. ¡Imagínese! tengo treinta años guisando bolas de maseca, pero no puedo lograr que éste cabrón se amase ni pa´ traer lo necesario de la tienda. Todos los días doblar tortillas, rellenarlas y echarlas al cazo, eso hago yo, eso sé hacer yo, así como antes sabía ponerlo loquito mientras hacíamos el amor. En mi vida he manoseado un chingo de ordenes, si le contara, aprendes mañas, prefieres tal o cual marca de maíz, descubres cómo agarrar la tortilla con la pala sin desperdiciar mucho relleno. El bisnes es sencillo, bajas la tortilla lento sobre el cazo y volteas de zopetón en chinga uno dos, recoges con cuidado la quesadilla ya frita, inclinas pa´ quitar la grasa innecesaria y dejar nomás el exceso rico, te limpias el sudor de la frente, respiras, sirves y listo. Y ahora pienso que algo así debí hacer con mi Pancho, quererlo y exprimirle solamente lo que sobra pa´ no dejarlo seco. El aceite termina por quemarse la cama también. La verdá que nosotros con tanta lonja ya ni cogemos, cuando nos abrazamos quedamos tan lejos que mejor terminamos poniéndole a la tele, programamos apagado automático y ps ya sabe la repetición de Lolita Ayala o el fataché. Es rebueno eso de tener entretenimiento pa´olvidar que uno anda siempre jodido sin recibir siquiera un diploma. Verdá de dios mi doc que deberían darnos papelito, trabajamos más de diez horas y aparte las quesadilleras ofrecemos hartos beneficios a la gente. Ire, viernes y martes preparamos huitlacoche, sábado de champurrado y miércoles de trague lo que pueda por cincuenta pesos. Es todo sabiduría, panza llena corazón contento. Yo desde chica le hago a las quesas y cuando agarras gusto te quedas. Entré a los trece cuando mi apá murió, él si era un caballero y usaba loción del sanborns, no como el Pancho que apesta. Ese nomás dice, es que yo soy poeta mi Magda, ¡Poeta cabrón! tan siquiera antes me dejaba algún verso escondido dentro del chal o en el puesto, ahora nomás trae esa puta leche Lala. ¡Cabrón egoísta! Usté nomás piénsele doc. ¿Eso es amar? ¿Cuánto le cuesta agarrar otra chingada leche? Mera voluntad mi doc, a las personas les falta puritita voluntá. Pero por lo pronto a ver quién puede más, si yo con la panza mala o él con el chichón del sartenazo. |
domingo, marzo 15, 2009
Se siente el Marlon Brando en sus primeras mubis: chingonada. Llega tarde, pide lo mismo que tú, modales innecesarios del siglo ya pasó, y en menos de lo que te tragas un gallo apunta con la bic como si trajera una puta pistola. Qué gustazo corazón, como sabes soy Edmundo Ferrer, periodista de El Heraldo. Si te sientes más cómoda guardo la libreta y uso la grabadora, aunque prefiero no abusar de modernidades, ja-ja-ja. Ay darling darling, es más in echar entrevista a mano ja-ja-ja y se tapa los dientes como si fuera a contárselos. Tenía unas ganas así aerostáticas de conocerte, ja-ja. Sus lambisconerías a mí también me traen ganas pero de guacarear sobre mi passport o en el suyo mejor, porque ya no traigo pa´ otro trago. Este tu humilde servidor prefiere bic y libreta, dan un caché más retro. Pendejo. Lo vintage no quita lo plástico. Además cuando no usas pilas ni casetitos contribuyes a cuidar el ambiente, ¿o no te parece preciosura? Ni pío. Pendejo, otra vez, y además hippie. Si antes había pensado llevármela tranquila, asentir con la cabeza o usar hermosos monosílabos me retracto. Ni me muevo. Ni me muevo. Siempre he creído que la ventaja de usar grabadora radica en poder utilizar citas textuales, tener pruebas en caso de demanda y claro, mantienes la vista fija sobre el entrevistado. ¿Y entonces lindura? ¿Comenzamos o esperamos otro vasito? Sonrío, por lo del vasito. Mi salud mental me obliga a orinar, me levanto. Debo ser cortés para completar su entrevista y el dinero para mi viaje. Pendejo, BIC.
Cuando regresé con las manos oliendo a palmolive guaraná ya tenía otro wiski servidito. El mesero, que es mi carnalote desde el primer ¿lomismodesiempre?, nos trajo unas tiritas de carne seca en salsa valentina. Él antes bien nombrado Pendejo, que desde ahora será con mayúscula propia de nombre propio, seguía con libreta en blanco. Se movía levantándose ligeramente del asiento para acomodar su chaqueta y evitar horrendas arrugas bajo su seboso trasero. Daba vueltas sistemáticas a su popote haciéndose el interesante. ¡Ay mijo! si supieras que a éste bar nomás vienen maquileros y estilistas, carniceros, taqueros, gente con quehaceres más imprescindibles en la vida que leer tu columna, y yo no soy la excepción, pero leer y salir es distinto, por la morralla. Cago orgullo y completo viaje a dondesealejos para hallarme algún olvidado, regodearme en sus extravagancias y virginidad de soy ñoñoestoifeo por eso no salgo con nadie hace un chingo. Con lo que me gustan los rechazados, escondiditos, tímidos ratones hurga cajones de abuela en busca de libros, discos, revistas y hasta instructivos de cómo usar la máquina Singer. A veces con el tiempo se vuelven interesantes o al menos eso dice la banda, y allí yo patitas pa´ qué las quero. Bien, ¿desde cuándo dices que escribes? me lanzo en busca de otros meandros. Desde los trece. Quiero largarme a Francia, conocer el barrio Montparnasse y Ruán, susurrar teté, memé, see see. ¿Qué te gusta de escribir, qué motiva a una dama tan joven a deletrear tanto la vida? Aunque igual más cerca sería harto barato, Machu Picchu, hojita de coca, aire despejado, sí sí. María puede conseguir credenciales de estudiante y sale a la mitad, aunque no sé si viajes internacionales hacen rebajones. También podría ir acompañada, compartiríamos gastos y mira acá allá acullá. Ay no, luego nadie aguanta mi empedernido vagueo, Antonia ya no quiero caminar bla bla bla… Entonces ¿qué te motiva? Ah, sí yo creo que... Agacho la mirada al passport que va dejando entrever la urgencia de pedir el siguiente. ¿Por qué servirán el wiski en vasos enanitos? Cuadrados rechonchitos como el wey que me pichó taxi antier jueves. El trabaja con vacas y me regañó por tomar tanta agua, dijo que a éstas bestias les dan tantos litros por kilo, sacó cálculos y según mi peso yo debería tomar poco menos de litro diario. ¡Darliingg! noc noc, tenemos que empezar la entrevista. Ah sí, mo ti va ción piensa piensa. Escribir es como respirar y ya, lo haces sin decir: ay ora voy a llenar dos hojas con letras que hablen sobre la paradoja de los gemelos de Einstein y luego Jaimito se va al espacio, ingresa dentro de un circo para poder mandar giros intergalácticos a su mamacita que vive en Coyoacán y además envejece menos que el hermano. ¡Vergas! Bueno a veces sí planeo pero procuro ser menos organizada para no deprimirme. Odio pláticas premeditadas, citas previas, pagar por adelantado. ¡Darling! ¡Wake up! Me desespero con eso de a las 9:30 en tal o cual cafecito, me dan nervios hartos esperar. Lo que me hace pensar, ¿qué hago aguantando este Pendejo con saco rosa plash y pestañas postizas? Odio sus zapatos amarillo maizena, no deja de mirarme ni un segundo, no puedo pensar. Espero tu respuesta querida. Ay ora muy indignado, como si yo le hubiera escogido ese tono para labios. Tac tic tac tic (nunca he entendido porque siempre empiezan con el tic). Para estas alturas mi entrevistador ya estaba desquiciado. No sé si por falta de respuestas o porque llevaba cinco wiskis y tenía la idea de que él pagaría mi peda. Deberían darle viáticos en su periodicucho tan siquiera pa´ tener a gusto al que va a ser columneado o más bien calumniado. Con los alcoholes las respuestas salen aprisa y sin adorno. Mira mona, te haré preguntas más sencillas, con lo que bien que te tienen en la redacción pensé que serías más smart y menos estorb. Pendejo. Hablemos de inspiración, ¿de dónde proviene la tuya? A la troya, esa palabra siempre me ha dado miedo porque la inspiración no existe ni para cagar. Tec tuc tec tuc. ¡Mujer! no has dicho una sola palabra ¿te quedaste muda pué? y allí que se le sale el acento regio, jajaja. ¿Qué pasa por qué ríes? No nada chulo, mira así te la pongo. Escribo a escribo ante bajo escribo, con escribo contra de escribo desde que escribo. ¡Y lo más importante! entre escribo y en escribo hacia escribo, escribo por escribo según escribo, aunque a veces sin escribo escribo sobre escribo tras el escribo. Y entonces sí que se levanta mi compa todo endemoniado, deja cinco billetes azules sobre la mesa, se acomoda el chal plash y se va, se va, se fue. Y yo me iré también, sí, a cualquier lado con su dinero. Mañana envío una carta a la redacción. Pendejo.
lunes, marzo 09, 2009
viernes, marzo 06, 2009
domingo, marzo 01, 2009
| Bar Tres Gallos, otra vez. Apenas lo vi me sedujo, fue como inesperado alucín de nomás le di un jalón y mira cómo me puse. El vato se veía tan loco que cuando pensé en ir al wáter no sabía si darle vuelta o aprovechar su borrachera para zamparle un beso, bajarle una morralla pa´otro pisto; porque una cosa es ser fachosa empedernida y otra los wiskis nais que no completo cuando me hundo en la jarra. Total que me levanto, Roberto grita que deje los cigarros, Martha le mete la lengua a un wey de vaqueras y yo que pensé en darle vuelta y besos y lana me tropiezo con una silla para ir a parar a los brazos del extravagante moreno. Sa bro so… no me gusta ese adjetivo pero ay qué bonitos ojos tienes debajo de esas dos cejas, son negros... y seguro tienes unas manías igual de oscuras por como apretaste mi cintura pa´ salvarme del chingazo. ¿Psss qué pasooo? ¿ta´ bien la chula? me agarrrra, me cuenta las costillas, los dientes, y reconstruye mi virginidad con su aliento a borrachote. ¿Nos echamos otra pa´l susto? Pues va. Tráigale lo que pida y entre el va y viene ya son cinco caballos los que galopan dentro de mi cuerpo, amenazan con salir desbocados en forma de vómito o sexo re-re-editable, osea alternas rostros y recuerdos al tor-són de sus caderas. ¡Los Cigarros Jaan! ese Roberto puto que no sabe cuando uno tiene la choya ocupada en el negocio y la baba mojándome desde la lengua hasta el culo. ¡Aviéntalooos! me cae de a madres que es la última vez que lo cargo, si nomás falta buscar otro joto que nos presente con la alta alcurnia de sus contaitos pa´ seguir vendiendo nuestros bisnes y los del Alejandro que ahora recuerdo no le llamé. Andaba rete triste porque robaron su morral con la revista que acababa de imprimir y nuestros poemas… ¡Poemas! Ja-ja-ja se burla a cada rato mi progenitor mientras junta las pelusas de su ombligote, yo cierro la puerta para no oir que hasta su cagada tiene más forma que mis versos, ¡ay moreno, chulo!, ¿pero tú no eres así verdá? me revuelvo entre el neón y el rechazo de mi padre, ya me acuerdo porque de a ratos pienso que no me gustan los baris: andan siempre achacándonos nuestros defectos, ay viajadota, les hablas tantito de algo real y bostezan… te sueltan sin preguntar cómo estás, no han de saber tu segundo nombre pero qué tal cuántos lunares entre cuello y nalga, se nota que no te cuestan las cosas, dicen si pierdes algo “valioso”, si tú no estabas allí, no sabes si lloré o ¿qué se supone debo hacer cuando el ratón ya torció?; además al fin es materia y me encanta pensar que soy poeta, como hoy que mejor me llevo estos ojos al colchón pa´ contar los resortes uno por uno y luego olvidar el número, porque claro, estaba clavada en otra cosa. Percibo un torrente inundándome cada recoveco, hasta me dan ganas de sentir y mañana al recordar volver a sentir, así como cuando dices ¡me enamoré! sin éxtasis ni nada, ¡a la antigüita!, con besos, miraditas, recaditos... debí llamarle a Alejandro, ¿dónde andará? ¿por qué no me marca? yo todavía pienso en él, los paseos de la Liber a Coyoacán, sus tacos a plena madrugada, si viera cuánto lo amo, así me caigo de a madres de chingonota tenía que llorar la última vez. vodka, wiski, chela, me echaré otro después de éste pa´ poder empinarme al moreno un rato, ponerle cara de Alejandro y con suerte escribir algo. |
viernes, febrero 27, 2009
martes, febrero 17, 2009
| Mis lunes mudos Me se la lengua traba cuando apareces, me agarras de improviso con la mente ocupada y las manos embarradas de letras que intento acomodar; apareces así nomás cada lunes desde hace tres meses y no he aprendido a esperarte. No termino de sacar la cabeza del cuaderno cuando ya te sentaste y prendiste uno de mis tabacos. ¡Bonita! besas mi mejilla sin compasión, no tomas en cuenta que elevas mi pulso, estar al aire libre no me hace ajena al pánico: CLAUSTROFOBIA, así defino tenerte tan cerca, se me va la respiración en lentas caracolas que atraen los árboles hacia la mesa, las banquetas se achican, el cucú resuena tan fuerte que siento como el corazón y el graznido de las palomas pueden derribar los alrededores y todavía esperas escucharme, ¿qué diga qué? ¿hola? ¿buenas tardes? no hago ni pío, toso, intento simular que mis nervios son mera indiferencia. Estoy bien, sí, ¿y tú? ajá, me miras con esos ojos que parece nunca abres, es como si el sol diera siempre sobre los parpados que como conchas tiernas llevas puestos, me trabo, sonríes, preguntas si terminé mi artículo, ¿escribiste algo más?, léemelo. Yo siempre recibo de buena gana a los escuchas pero hoy me rehúso, temo, sudo de horror al pensar en abrir mi cuaderno, mostrarte mi letra agachada, dislexia múltiple, falta de ritmo, entonación, coherencia enjutada como mis labios que desean pegaditos los tuyos y me pongo idiota, olvido cualquier tema, pierdo mi habitual sarcasmo, olvido el libro de los pájaros que hallé hoy en el anaquel de la biblioteca con unas letras doradas en la portada, hay tres tipos de plumas y pensé contártelo cuando lo leí, pensé en ti porque escuchas atento y además las aves son mágicas, las plumas son de keratina y pueden regenerarse en dos meses, las golondrinas viajan de noche, y cuando logro explicarte las tres principales rutas de migración se me olvida lo demás, los patos, terodáctilos, dejo de pensar en el búho blanco cuando acaricias tu cabello, escuchas; eso me pone más nerviosa, no recuerdo nada, no puedo contarte que compré nuevos colores, cambié dos libros, terminé a Sartre y Beauvoir y Bovary; vendí a Camus y Flaubert decía que los artistas siempre prenden una vela al diablo y una al demonio… necesitan ser desvergonzados para excitar la imaginación… pero me perdí en tus mejillas, se ven mejor sin barba; y preguntas cómo se pronuncia Beauvoir y mientras torpemente miro tu boca, explico que laaa primera be con los labios para afuera, la segunda para adentro y siento como me sonrojo porque imaginé tu lengua, te acercas, me asusto, pierdo la serenidad, tiemblo, muero, me empino rápido la cerveza aprovechando que se acerca Joaquín, el niño de los mazapanes, rápido nos abraza, respiro asustada con el corazón en chinga. Fuf. Es un buen lunes, que coincidencia, ajá, Donde ande si es lunes me encuentras, puedo estar en el parque y me salpicas con agua de fuente, saltas de entre las plantas de la biblioteca, pasas mientras cruzo cualquier calle, saco copias o compro cigarros… y qué.. la verdad me empezaba a preocupar que dieran las ocho y no te había visto, quería decirte de las aves y la diferencia entre los huesos del brazo humano y sus alas que son tres principalmente, pero no lo dije, y también pude decir que enfermé, terminé las correcciones para el libro, la exposición, pero no. doy un trago a mi cerveza, me quedo inmóvil y tu pacífico cantas con Joaquín que se sienta para cenar con nosotros, y rio y sudo y espero y juro que recuperaré el habla para otro lunes. |
domingo, febrero 01, 2009
A veces no queda sino luz de monitor, Bandeja de Entrada (51); y vacilo en dar clic para poder negar mi soledad y pasar desapercibidos los 51 correos que seguramente son basura sin remitente preferencial. Quito la mano del maus y contengo la angustia, ya nadie me escribe, clic o no clic, es como estar a un botón de que te echen en cara tu insignificancia, que te lean el presente; ese es el tiempo que más duele porque siempre está. Pasado y futuro se olvidan, idealizan o reconstruyen, pero cuando la soledad se conjuga en presente cala de a madres y sueltas el maus, decides no seguir para imaginar palabras que nunca llegan, porque nadie se preocupa por acomodarlas o inventarlas para ti. Y si alguien escribió no sabré, a la mejor se arrepintieron de negarme el trabajo, alguien mandó saludos o pregunta por mi operación. No. Estoy segura de que la correspondencia es algo viejo, los “cómo estás” se reciben y dan por compromiso, se extinguieron las cartas, telegramas insomniales, risas personalizadas, abrazos, mitos que me revelaban verdades y mentiras dolorosas, obscenidades y algunas manías religiosas. Mail para la señorita del sombreritongo rojo, comí un sándwich con frijoles y queso, perseguí un gallo en el Tec, salí temprano… Narrar un te amo, diarreas, puestas de sol, urticaria, sentimientos, juegos y versos era imprescindible, contar una vida real o imaginaria a otro y que èste se interesara era importante, me hacìa feliz, mis anècdotas valìan al ser leìdas. Enviar era como existir y podré sonar débil, frágil o hasta vouyerista, pero algunos como Sartre creen en la extrema semejanza entre una vida narrada y una vivida. Leer, releer garabatos y colocarse algún sentimiento, sentirse poeta o filósofo. Pero párrafos y versos se quedaron atrás o yo me quedé allá y siguieron avanzando, largaron a un sitio donde yo no tengo acceso. Eran una o dos cartas por semana, mis favoritos eran esos de Sin Asunto, los que no tenían qué decir y contaban lo demás. Ahora mi buzón se llena de comunicados con fanfarronadas políticas, promociones, invitaciones a realidades alternas donde se juegan carreras de ego entre fotos y número de comentarios, hasta hice un blog para sentir que era leída cuando ya nadie escribió. Hasta hice un blog. Pero ¿de qué te sirven dos comentarios? Obviamente no funciona, no se pone el todo, no existe de antemano la complicidad, el juego honesto de dos o hasta cinco, la intimidad. Bandeja de Entrada 51, 18, 29, 136, los números no importan, el silencio siempre es el mismo.
lunes, enero 12, 2009
sábado, diciembre 27, 2008
.Campo Minado. Dicen que sólo el miedo puede cortarle los cuernos a un diablo, ni el arrepentimiento, moral, conciencia o eso que llaman religión consigue triturar sus cuernitos. Y pasa, el miedo de buenas a primeras te hace saber en un cuerpo con condición de indigente. Eso al contrario de lo que dicen le ocurrió a Rumná, perverso treintón de barbas negrísimas. Cerrado por fuera como quien vaga sin reconocerse en su propia tribu, marchó sin despedirse con una bolsa de plástico bajo el brazo izquierdo. Sí el izquierdo, porque es el único que le queda. Andar en campo minado acaba con el cuerpo, nervios y alma; y lo vale, dice Rumná mientras cepilla su barba con un delgado peine. Él te mira fijo y aconseja que te quedes entre las minas buscando un amor, sufriendo las mutilaciones de quereres no correspondidos, la desilusión de creer que la explosión es inminente y nada; perder ojos, labios, andar flotando estupefacto sin un solo pie con el pecho destrozado. La enfermedad viene de la soledad que nos enseñan, y el dolor siempre precede a la auténtica sanación. Sólo vagando hallarás la mina que una vez él tuvo. Aunque me quede con el puritito pecho volveré a buscar, chillonea Rumná. ¿Qué más da dejar caer la cola y los cuernos? Siempre conviene buscar el amor en este campo minado, donde con un poco de suerte explotarás al pisar una estrella. |
jueves, diciembre 18, 2008
| Soñé la locura. Con tres dientes enteros y uno a la mitad, el viejo Mago alza su capa ante cualquiera que pase por la calle antes del amanecer. Bailotea torpe en sus delgadas piernas frente a la carreta que lleva impreso su nombre con letras doradas. ¡El nombre es para los simples! y la señora que pasa se queda mirando, saca una moneda dorada de su delantal y la ofrece al anciano. Nadie compra sin vender después, sube temblando al cuarto mohoso, repleto de objetos chinos, hojas de manos a carbón, tinta y gis rosa. Se sienta y él la envuelve en un rancio olor y misticismo. ¡Su nariz asoma por delante de todo su cuerpo! Los hombres no deben hablar a cambio de dinero, y sin embargo aconseja el rancio dandy: Recuerda que donde despiertas, no es el mismo lugar donde dormiste. |
Tengo que irme por aburrimiento. No llegó. Antes de saber le ofrecí quedarse en casa. Y hoy sé que debe estar curado, de lo contrario seguiría a mi lado. |
martes, diciembre 16, 2008
lunes, diciembre 15, 2008
martes, diciembre 09, 2008
lunes, diciembre 08, 2008
viernes, diciembre 05, 2008
...
No puedo desistir más, y si me observa un Dios verá que tengo necesidad de hacerlo. No es que no me controle, es que no puedo contener placer sin evitar disgusto. Josias. Josias comienza a desvanecer mi necesidad de reposo, guía mi silencio hacia el peso de sus ojos serenos. No encuentro más jugoso manjar, ni el arte ni el fuego, es una deleitante criatura de cuerpo recto, piel blanca, aliento dulce, cuello de miel… Josias… estoy a punto de entrar en trance y mientras imagino su doble boca la idea se hace real entre mis manossszzss...
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jueves, diciembre 04, 2008
sábado, noviembre 29, 2008
| El pollo y la trenza. Su última intención era vender la trenza de quien tanto amó, pero el hambre también devora a los poetas luego de semanas sin bocado. Agua por las tardes, noches, madrugadas, ni un trozo de pan, jamón o queso; sólo agua y esas pastillas que adelgazan cada vez más el fajo de dinero bajo el colchón. Pensó en gastar lo del medicamento en unas papas, cocerlas con sal y robar una barra de mantequilla, pero ¿y los delirios? Durante unos instantes permaneció afuera de la tienda con el billete arrugado dentro de su puño, miró los pollos girar con sus carnes jugosas, la grasa era un líquido luminoso que le hacia producir increíbles cantidades de saliva, el olor… ¿Le puedo ayudar en algo? Dijo en tono sarcástico la cajera de treinta y maquillaje pastoso. Y no la miró, sino que simplemente pensó en las noches sin dormir, la ansiedad resecando su piel, pero ese pollo, el estómago lleno, un eructo. ¿Hace cuánto no soltaba un ruidazo por la boca?, esos días de sentirse satisfecho y dejar la mitad del plato lleno no volverán, con ella se fueron los anhelos, la sopa, y sólo quedaron el hambre y su trenza. La trenza… su última intención era vender la trenza de quien tanto amó, pero podría juntar diez de los grandes, tener el medicamento, pollo, sopa, leche, uno o dos eructos diarios; ella hubiera querido eso, aún en vida se hubiese cortado el cabello de ser preciso, solía decir que nunca hay que descuidar cuerpo y espíritu por banalidades. Era inútil, sentía romperse los sesos y ya iban a dar las seis, guardó el cabello en un maletín y se dirigió al mercado a vender la pieza. Casi dos metros eran el largo, y un resplandor inigualable, el olor aún seguía: diez de los grandes le dieron y compró tres pollos. El banquete lo extrajo por instantes, sacudió el mantel roído, colocó los tres pollos en hilera recta frente a sí y con las manos comenzó a devorarlos uno por uno. Al tercer pollo y sexto eructo agradeció la existencia de la trenza y pensó qué podría hacer si vendiese nuevamente a su mujer; tal y como lo hizo cuando estaba viva y él comenzó con los delirios. |
miércoles, noviembre 26, 2008
lunes, noviembre 24, 2008
jueves, noviembre 20, 2008
jueves, noviembre 13, 2008

Vino de arriba para contemplar el todo desde abajo, escondió su piel ámbar con una capa gruesa que le cubría hasta los zapatos roídos. Taciturna, delgada, frágil como ala de insecto que vive del néctar que absorbe de las flores. En la aldea todos le apodaron la bruja que robó la luna, del astro no se supo nada desde su arribo a las calles agrietadas del lugar. ¡Es ella la que apagó el cielo!, canturreaban en círculo los chiquillos cada vez que salía de su choza para recolectar aullidos en bolsas de plástico.
Mujer, era una mujer que sobrevivía de pan y luz que daban por trabajar en la fábrica de quinqués. El turno nocturno era evidente en las líneas violeta alrededor de sus ojos y en su bajo peso. ¡A limpiar el pasillo! gritaba el jefe cada 28 días que dejaba espesos charcos de miel tras su paso. Le escurría el dulce por el abrigo, su olor es digno decir, era de una fémina en celo con ansias de ser admirada y seducida.
Una noche nadie le vio más, su tarjeta de entrada y salida de la fábrica quedó suspendida en un 5:45, desapareció el viernes 14 de noviembre. Su casa fue ocupada por un astrónomo ciego, amante de los garabatos cósmicos. Dicen las lenguas y libros, que en la cuarta semana la luna llena volvió a brillar. El cielo que fue un interminable suspiro oscuro se vio iluminado con luces intensas que sorprendieron a infantes y animales, los hombres maduros se quedaron atónitos, y el astrónomo murió envuelto en un torbellino de sonidos. En medio del estallido de millares de bolsas de plástico, los aullidos volaron y celebraron el regreso de Selene al cielo.
puso un anuncio:
Se busca hombre
que me volteé de cabeza.
Para burlar la violencia,
miedo, tristeza, e impotencia,
yo sólo pido
que me pongas pies pa´ arriba.
Voltéame
gírame despacio
tapa mis oídos
protégeme de la venganza ajena.
Vira mi cuerpo entero
porfavor.
Para que por un segundo parezca
que el mundo dejó de andar al revés.
martes, noviembre 11, 2008
.El hombre de la guitarra. Llevas medio día caminando descalzo por la brecha del río, el agua trenzada con millones de preguntas fluye en cualquier sentido y casi llegando a la orilla del planeta que te sostiene, se eleva en una cascada que escupe signos e insectos al espacio. La corriente va rápido, puedes mirar las palabras ir y venir, una antes que diez, veinte, setenta, y otras después de una. Van de izquierda a derecha y al revés, los signos se alejan colina arriba, abajo, sin percatarse del norte, sur, este y oeste; saltan, mojan rodillas, narices frías y acarician tus dedos empapados sin respuesta. En lo que debiera ser lo alto en la tierra, puedes ver un ave rechoncha de papel pecho amarillo. Se desliza por el cielo arrastrándose ligeramente en el humo obscuro de un cielo-agujero que cambia su horizonte cada siete parpadeos. Por ello te has arrancado las pestañas y exprimido el agua de los ojos, tanto lloraste hasta secarlos que olvidaste parpadear; y así fue, el horizonte no se moverá en años. Huele a nubes… Te percatas cuando tu estómago suena y emite sonidos parecidos al hambre. Escuchas deliciosas notas y sales del río aun con algunas preguntas enredadas entre los dedos, corres por el esponjoso césped color mostaza y sigues el olor; esquivas los árboles de lámina que contonean sus copas, revientas algunas piedras viscosas que se atraviesan en tu camino y saludas acordeones con ojos que descansan en sillas de tres patas. A unos metros de Él te detienes intempestivamente, aspiras su olor y lo contemplas en trance con su guitarra. Te recibe con voz de ave en las manos, un hilo de vapor juega entre sus dedos, resbala por las muñecas, lo envuelve lento y desenvuelve en figuras que evocan dioses reales de papel maché y mermelada. Sus labios enrojecen cuando los muerde al ritmo de cada nota, el viento se contagia y el carmín inunda la noche. Bailan mis sentidos hacia ti, revuelvo tus cabellos que flotan buscando gravedad. De nuevo tu estómago grrlhpp… creíste haber terminado con el hambre y que ibas a saciarte con sólo verle, grrlhpp… aún está allí. Te acercas más y suspiras sobre su hombro, abrazándolo por detrás. Y aunque no estás allí físicamente, sino que lo haces sentada desde el rincón donde lo escuchas, siente tu sonrisa que rebota en su mirada cómplice de luna al revés. Los listones melódicos ya no sólo salen de sus dedos, sino del cuerpo entero que pareciera sudar música, acaricia cada poro y enchina la piel. Luce extasiado entre el humo de sus notas, se entrelaza con el ritmo y moldea estrellas fugaces que emigran en forma de enanas explosiones. Como en un beso devoras el primer astro. Te mira, te estremeces, y de pronto son tantas las luces que flotan alrededor que dejas de comerlas. Acarician tu cuerpo, se absorben por la piel, sonrojan las mejillas y despierta tu vientre. Tomas las estrellas, las miras, acaricias, pisas, respiras, y cada que lo haces se multiplican. El planeta pareciera a lo lejos una enorme manzana con pecas brillantes. Los cuerpos chocan y se encienden, de los astros brota un tenue naranja que se transforma en rojo- violeta que sabe a miel. La atmósfera se humedece con las mareas que ahora suplantan todo lo que existía antes de verlo tocar de tan cerca, las olas no perturban su cuerpo alto, altísimo y delgado, dan volteretas que transforman la tierra, agua, aire y fuego en cada rincón. Se responden las preguntas, las copas caen de los árboles y devoran las armónicas, los troncos dan una cuarta pata a las sillas, sus labios y dedos anuncian que dentro del uniforme caos de la noche, nacerá un nuevo sol con alas de ave. |
viernes, noviembre 07, 2008
...El naranjo sin sal. Con las semanas subió la marea en sus ojos, la soledad como la luna le permitía desbordarse sin control y mojar la sala, cojines, libros y su delantal. Bastaba sentir que no había nadie más en casa para dejar correr sensaciones que lastiman el pecho y quiebran la voz. El mañana dejó de reflejarse en su espejo y al contrario de meses atrás, detestaba mirase y al instante quedarse de rodillas sobre el piso, buscando consuelo en la oración. Consuelo de idiotas decía su padre, no alivia, calma un rato y desaparece de la misma forma que llegó. Era su vida un húmedo ir y venir, saló el piso, las flores, incluso las comidas que preparaba eran agrias y pastosas. El llanto remplazó pronto la razón, y no hacía más que sentarse bajo el enorme naranjo a orilla del monte. Quiso dormir y ser árbol de hojas verdes en verano, doradas en otoño y permanecer desnuda en invierno. Esa tarde al regresar con los ojos habitualmente hinchados, pidió a él que apretara la cuerda. La miró y sin siquiera preguntar por sus ojeras y ese salado perfume, ató un fuerte nudo, imaginó que era para cargar la cesta repleta de naranjas, pensó en que la semana siguiente tendrían olor a mermelada perfumando el ambiente, pays, envasados. Naranja. Era un nudo y eso qué, creyó que sólo era un nudo y nunca imaginó que hubiese más, hasta que ella ya no estaba allí, dejó su delantal y sus pies, que seguían colgando luego de una semana. Ya no estaba. Sólo quedó una naranja que rodó por su mano y lanzó para aplastar galaxias de agua que ella creó, que brotaron de sus ojos para inundar otras tierras. |







